¿Pueden las sentadillas ayudar a inducir el parto?

Respuesta Rápida: No. Las sentadillas no inducen el parto. El NHS es claro al respecto: no existen formas probadas de iniciar el parto por tu cuenta en casa. Lo que sí hacen las sentadillas, realizadas con buena técnica y con el visto bueno de tu profesional, es fortalecer piernas y suelo pélvico y mejorar la movilidad de la pelvis, algo útil de cara al parto aunque no lo adelante ni un día. Y no, ponerte en cuclillas no te va a romper la bolsa.
Es una de las preguntas más buscadas del final del embarazo, y una en la que circulan cifras muy concretas que conviene mirar de cerca.
¿Las sentadillas inducen el parto?
No hay evidencia de que lo hagan. El NHS señala que no existen formas probadas de iniciar el parto una misma en casa y que, aunque se rumorea que varios métodos funcionan, no hay evidencia de ello. Las sentadillas entran en esa categoría.
La idea que sostiene el mito es intuitiva: la posición en cuclillas modifica la orientación de la pelvis y crea algo más de espacio, así que parece lógico que el bebé descienda y el cuello uterino se dilate. El problema es el salto de ahí a que el parto se desencadene. El inicio del parto es un proceso hormonal complejo que arranca cuando el organismo y el bebé están preparados, no cuando la pelvis se abre unos milímetros.
Sobre las cifras que circulan
Verás repetidas dos afirmaciones muy precisas: que las sentadillas abren la pelvis un 10 por ciento y que reducen el parto en 11 minutos. Conviene desconfiar de este tipo de datos cuando aparecen sin contexto: una cifra exacta sobre una intervención que ni siquiera tiene efecto demostrado suele proceder de una lectura forzada de algún estudio, o directamente de ninguna parte. No las hemos podido verificar en ninguna fuente sanitaria de referencia, así que las hemos retirado.
Lo mismo aplica a la recomendación de hacer un número concreto de sentadillas al día. No existe una dosis establecida, porque no hay un efecto que dosificar.
Para qué sí sirven
Que no induzcan el parto no las convierte en inútiles. En un embarazo sin complicaciones y con autorización de tu profesional, el ejercicio regular tiene beneficios reales:
- Fuerza en piernas y glúteos, que es la que sostiene el peso y facilita cambiar de postura durante el parto.
- Movilidad de cadera y pelvis, que amplía el repertorio de posiciones que podrás adoptar y tolerar.
- Mejor tolerancia al esfuerzo, que importa en un proceso que puede durar muchas horas.
- Menos estreñimiento y mejor descanso, por el movimiento en general.
Ese es el argumento honesto para hacerlas: llegar en mejor forma, no llegar antes.
Cuándo NO deberías hacer sentadillas
Esta parte falta en casi todos los artículos sobre el tema y es la que más importa. Consulta antes de incorporarlas si tienes:
- Dolor de cintura pélvica o disfunción de la sínfisis púbica. Separar las piernas y cargar peso suele ser justo lo que dispara el dolor. Aquí las sentadillas profundas pueden empeorar el cuadro de forma clara.
- Placenta previa o cualquier indicación de reposo relativo.
- Riesgo de parto prematuro o antecedentes de ello.
- Cuello uterino corto o cerclaje.
- Hipertensión o preeclampsia.
- Bebé en podálica, donde conviene que sea tu profesional quien indique qué posturas favorecen y cuáles no.
- Mareo, sangrado, contracciones regulares o pérdida de líquido: detente y consulta.
Y una precisión sobre el equilibrio: en el tercer trimestre el centro de gravedad está desplazado y los ligamentos más laxos. El riesgo real de las sentadillas al final del embarazo no es obstétrico, es una caída.
Cómo hacerlas con seguridad
- Pies separados a la anchura de las caderas o algo más, y bien apoyados en el suelo.
- Baja como si fueras a sentarte en una silla detrás de ti, con la espalda larga y el pecho abierto.
- No bajes más de donde estés cómoda. La sentadilla profunda no es el objetivo.
- Apóyate en una pared o en una pelota de fitball, sobre todo a partir del tercer trimestre.
- Inhala al bajar, exhala al subir. No contengas la respiración.
- Que haya alguien cerca las primeras veces.
- Para si notas dolor en el pubis, en la ingle o en la zona lumbar.
Si nunca has hecho fuerza antes, el final del embarazo no es el momento de empezar sola: pide una pauta a tu matrona o a un fisioterapeuta de suelo pélvico.
Otros métodos que se recomiendan para lo mismo
Caminar, subir escaleras, estiramientos. Cómodos y sin riesgo en un embarazo normal. Tampoco inducen el parto.
Ejercicios de suelo pélvico. De lo más recomendable del embarazo, pero por su efecto sobre la continencia y la recuperación posparto, no como inductores.
Aceite de ricino. Actúa como laxante potente y provoca con frecuencia diarrea, náuseas y vómitos. La evidencia sobre si desencadena el parto es limitada y no concluyente. No es algo que debas tomar por tu cuenta.
Suplementos herbales como el cohosh azul. Sin evidencia de eficacia y con un perfil de seguridad cuestionable. El cohosh azul en particular está desaconsejado.
Despegamiento de membranas. Este sí es un procedimiento clínico, y lo realiza tu matrona durante una exploración, no tú en casa.
Lo que de verdad ayuda al final
Descansar, moverte con normalidad, tener la bolsa preparada y saber qué señales vigilar. Y hablar con tu equipo sobre qué pasa si llegas a las 41 semanas, que es cuando el NHS indica que suele ofrecerse la inducción, porque a partir de ahí el riesgo para el bebé aumenta.
Si estás anotando movimientos, contracciones o dudas para tu próxima revisión, en Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana y llegar a cada cita con esos datos ordenados.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cuántas sentadillas debo hacer al día?
No hay un número recomendado para inducir el parto, porque no lo inducen. Como ejercicio, la cantidad adecuada es la que tu profesional te indique según tu forma física y tu situación.
2. ¿Ponerme en cuclillas puede romperme la bolsa?
No. La rotura de la bolsa no se produce por adoptar una postura. Es una afirmación que circula y que no tiene fundamento.
3. ¿Puedo hacerlas si tengo dolor de pubis?
Es justo el caso en el que conviene no hacerlas sin valoración previa. El dolor de cintura pélvica empeora con la separación de piernas y la carga, y hay alternativas mejores para tu situación.
4. Entonces, ¿hay algo que funcione para adelantar el parto?
En casa, no de forma demostrada. En el ámbito clínico sí existen métodos eficaces, y se ofrecen cuando está indicado. La espera es incómoda, pero es la respuesta honesta.
Nota de revisión editorial
Este artículo se ha reescrito por completo. La versión anterior afirmaba que las sentadillas inducen el parto, citaba que abren la pelvis un 10 por ciento y acortan el parto en 11 minutos sin fuente verificable, prescribía 25 sentadillas diarias, sostenía que ponerse en cuclillas demasiado profundamente aumenta el riesgo de rotura de aguas, y no mencionaba ninguna contraindicación. Todo ello se ha corregido y se ha añadido la lista de situaciones en las que el ejercicio debe consultarse antes.
Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye la valoración de un profesional de salud. Consulta con tu matrona antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio durante el embarazo.
Fuentes
- NHS, Inducing labour: nhs.uk
Este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu embarazo, consulta con tu matrona, tu médico o el servicio de urgencias obstétricas.

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