Importancia del potasio durante el embarazo

Índice
  1. Para qué sirve
  2. Cuánto necesitas
  3. De dónde sacarlo
  4. Sobre los suplementos
  5. Cuando el potasio se desajusta
    1. Cuándo consultar
  6. Preguntas frecuentes
    1. ¿Necesito un suplemento de potasio?
    2. Tengo muchos calambres. ¿Es falta de potasio?
    3. ¿Puedo usar sal «baja en sodio»?
    4. Vomito mucho. ¿Pierdo potasio?
    5. Referencias

Respuesta Rápida: La ingesta adecuada de potasio en el embarazo es de 2.900 mg al día (2.600 mg en adolescentes; 2.800 mg durante la lactancia), según los NIH. Es una cantidad que una alimentación variada cubre sin dificultad, por eso la suplementación no forma parte de las recomendaciones generales del embarazo. Y cuidado con los sustitutos de la sal «bajos en sodio»: son en buena parte cloruro potásico.

Para qué sirve

El potasio es un electrolito. Interviene en el equilibrio de líquidos, en la contracción muscular, en la transmisión nerviosa y en la regulación de la presión arterial, que gestiona en tándem con el sodio: a grandes rasgos, el sodio retiene líquido y sube la tensión, y el potasio favorece lo contrario.

Durante el embarazo el volumen de sangre aumenta de forma notable, y con él las necesidades de electrolitos. Si tienes vómitos frecuentes también pierdes potasio por esa vía.

Cuánto necesitas

SituaciónIngesta adecuada (NIH)
Embarazo, 19 años o más2.900 mg/día
Embarazo, menores de 19 años2.600 mg/día
Lactancia2.800 mg/día

Corrección sobre la versión anterior. El artículo daba también la cifra de 4.700 mg diarios en otra sección, contradiciendo la anterior. Ese valor corresponde a una referencia antigua que fue revisada a la baja. La cifra vigente de los NIH es la de la tabla. Si encuentras las dos en la misma página —como ocurría aquí—, es señal de que ese contenido no ha sido revisado.

De dónde sacarlo

Está presente en muchísimos alimentos, y ahí está la buena noticia: es difícil quedarse corta con una dieta normal.

  • Verduras: patata y boniato con piel, espinaca, acelga, calabaza, tomate y sus concentrados.
  • Legumbres: lentejas, alubias, garbanzos, soja.
  • Fruta: plátano, aguacate, naranja, melón, kiwi.
  • Fruta desecada: orejones, higos, pasas, ciruelas.
  • Lácteos: leche y yogur.
  • Pescado, pollo y carnes magras.
  • Frutos secos y semillas.

Un apunte: el plátano tiene fama de ser la gran fuente de potasio, pero la patata, las legumbres y la fruta desecada aportan bastante más por ración.

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Sobre los suplementos

Los NIH señalan que la mayoría de los suplementos dietéticos aportan solo pequeñas cantidades de potasio, no más de 99 mg por dosis. Es decir, ni siquiera están diseñados para corregir un déficit real: eso corresponde a una pauta médica, no a un producto de venta libre.

Y una advertencia concreta: los NIH indican que, incluso en personas sanas, tomar demasiado potasio en suplementos o en sustitutos de la sal puede provocar hiperpotasemia si el organismo no logra eliminar el exceso. Quienes tienen enfermedad renal o toman determinados medicamentos deben tener especial cuidado con esos productos. Los sustitutos de la sal «bajos en sodio» son en buena parte cloruro potásico: no los incorpores por tu cuenta durante el embarazo.

Si estás llevando un registro de tu alimentación y tus suplementos para comentarlo en la consulta, en Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana.

Cuando el potasio se desajusta

Conviene situar esto bien, porque la versión anterior lo trataba de forma alarmista. Tanto el potasio bajo (hipopotasemia) como el alto (hiperpotasemia) son alteraciones poco frecuentes en un embarazo sano, y no algo que aparezca por comer pocos plátanos. Suelen tener detrás una causa concreta: vómitos muy intensos y prolongados, diarrea persistente, enfermedad renal, ciertos medicamentos o problemas endocrinos.

Se detectan con una analítica, no por síntomas: el cansancio, los calambres o la hinchazón de tobillos son extremadamente comunes en el embarazo y casi nunca indican un problema de potasio. Los calambres en las piernas, en particular, son de lo más frecuente del tercer trimestre y no significan que te falte nada.

El tratamiento de cualquiera de las dos situaciones es hospitalario y corresponde a tu equipo médico. No es información que debas aplicar en casa, y por eso hemos retirado de este artículo el apartado que describía diálisis y diuréticos.

Cuándo consultar

  • Vómitos o diarrea intensos que no ceden en un par de días.
  • Palpitaciones o sensación de latido irregular.
  • Debilidad muscular marcada, distinta del cansancio habitual.
  • Hinchazón que aparece de forma brusca en cara y manos, o dolor de cabeza intenso con alteraciones visuales: eso obliga a consultar sin demora por otro motivo, la preeclampsia.

Preguntas frecuentes

¿Necesito un suplemento de potasio?

Casi con seguridad no. La alimentación cubre las necesidades y los suplementos de venta libre aportan cantidades mínimas. Solo bajo indicación médica.

Tengo muchos calambres. ¿Es falta de potasio?

Casi nunca. Los calambres del embarazo son muy frecuentes y su causa no está del todo clara. Estirar, hidratarte y moverte suele ayudar más que cualquier suplemento.

¿Puedo usar sal «baja en sodio»?

Consúltalo antes. Esos productos sustituyen sodio por potasio, y no son adecuados para todo el mundo, especialmente con problemas renales o determinados medicamentos.

Vomito mucho. ¿Pierdo potasio?

Con vómitos ocasionales, no es un problema. Si son intensos y persistentes, díselo a tu médico: puede tratarse de hiperémesis, que sí requiere valoración y a veces reposición de líquidos y electrolitos.

Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. No inicies ningún suplemento ni sustituto de la sal durante el embarazo sin consultarlo.

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Referencias

  1. NIH Office of Dietary Supplements — Potassium: ods.od.nih.gov

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