ETS durante el embarazo: infecciones comunes, tratamiento y prevención

Respuesta Rápida: Las infecciones de transmisión sexual en el embarazo casi nunca dan síntomas, y varias pueden transmitirse al bebé. Por eso se hace cribado en la primera analítica prenatal. La buena noticia es que las bacterianas —sífilis, clamidia, gonorrea, tricomoniasis— se curan con tratamiento, y en las virales existen medidas muy eficaces para proteger al bebé. Todas tienen ventana temporal: cuanto antes se detectan, mejor funciona la prevención.
Actúa hoy si...
- Crees que has podido exponerte a una ITS durante el embarazo, aunque no notes nada. Pide que te repitan las pruebas: el cribado del primer trimestre no cubre lo que ocurra después.
- Tu pareja tiene o ha tenido una ITS, o síntomas. Ambos necesitáis valoración y tratamiento a la vez, o os reinfectaréis.
- Tienes llagas, ampollas o úlceras genitales, sobre todo si es la primera vez en tu vida y estás en el tercer trimestre. Consulta sin esperar.
- Flujo con mal olor, sangrado fuera de la regla, dolor al orinar o dolor pélvico.
- Fiebre, ictericia o erupción cutánea junto con cualquiera de lo anterior.
Y algo importante para que no lo dejes pasar: los profesionales sanitarios preguntan esto a diario y no juzgan a nadie. Contar una exposición, un cambio de pareja o un tatuaje con material dudoso no te va a traer un mal rato — puede evitarle a tu bebé una infección grave.
Por qué el cribado importa tanto
La mayoría de estas infecciones son silenciosas. No hay picor, no hay dolor, no hay nada. Y algunas atraviesan la placenta o se transmiten en el parto.
En la primera analítica prenatal se incluyen habitualmente VIH, sífilis y hepatitis B. Si tienes factores de riesgo, o aparecen durante el embarazo, se pueden repetir o ampliar. Pedirlo no es desconfiar de nadie: es información que cambia el manejo.
Las principales, una a una
Sífilis
Bacteriana y curable con antibiótico. Sin tratar puede provocar sífilis congénita, con consecuencias graves para el bebé, incluida la pérdida gestacional.
La ventana temporal aquí es decisiva: tratada a tiempo durante el embarazo, la transmisión al bebé se previene en la gran mayoría de los casos. Cuanto más tarde se trate, menos margen. Es la razón por la que el cribado es universal.
VIH
No se cura, pero el tratamiento antirretroviral durante el embarazo reduce la transmisión al bebé a cifras muy bajas, por debajo del 1 % cuando la carga viral está controlada. Se combina con un plan de parto adecuado y con indicaciones específicas sobre la lactancia según el contexto.
Un diagnóstico de VIH en el embarazo no significa que tu bebé vaya a tenerlo. Significa que hay un protocolo muy eficaz que empieza cuanto antes.
Hepatitis B
Corrección importante sobre la versión anterior de este artículo, que afirmaba que a los bebés de madres con hepatitis B «se les administran inyecciones de antibióticos». Eso es falso y lo hemos retirado. La hepatitis B es un virus: los antibióticos no tienen ningún efecto sobre ella.
Lo que se administra al recién nacido es la vacuna de la hepatitis B junto con inmunoglobulina específica, en las primeras horas de vida. Es una de las intervenciones preventivas más eficaces que existen en neonatología, y depende de que se sepa el estado de la madre antes del parto. De ahí que esté en el cribado.
Clamidia y gonorrea
Bacterianas y curables con antibióticos compatibles con el embarazo. Suelen ser asintomáticas. Sin tratar se asocian a rotura prematura de membranas, parto prematuro y a infecciones oculares y respiratorias en el recién nacido.
La profilaxis ocular que se aplica a los recién nacidos existe precisamente por esto. Y como en toda ITS bacteriana: tu pareja también debe tratarse, o volverás a infectarte.
Tricomoniasis
Causada por Trichomonas vaginalis, que es un parásito protozoario — no una bacteria, como decía la versión anterior. Da flujo abundante, de mal olor, con picor o escozor. Se trata, y se asocia a rotura prematura de membranas y parto prematuro si no se hace.
Herpes genital
Aquí la versión anterior decía algo incomprensible y peligroso: que «el herpes es seguro para el bebé a menos que haya que dar a luz». Lo hemos retirado.
El dato que importa: el riesgo más alto es contraer un primer episodio de herpes genital en el tercer trimestre, porque no da tiempo a que le pases anticuerpos protectores al bebé. El herpes neonatal es poco frecuente pero muy grave.
- Si es tu primer brote y estás al final del embarazo, consulta cuanto antes.
- Si tienes herpes recurrente conocido, el riesgo es mucho menor y suele pautarse tratamiento antiviral en las últimas semanas para reducir brotes.
- Si hay lesiones activas al inicio del parto, se valora una cesárea.
- Díselo a tu equipo aunque lleves años sin un brote.
VPH y verrugas genitales
Frecuente y en general poco problemático en el embarazo. Las verrugas pueden crecer por el efecto hormonal y muchas veces el tratamiento se pospone al posparto. Solo en casos excepcionales, si obstruyen el canal del parto, se plantea una cesárea. La vacuna del VPH no se administra durante el embarazo, pero puedes completar la pauta después.
Si estás anotando resultados de analíticas, tratamientos pautados y fechas para revisarlos en consulta, en Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana.
Prevención
- Preservativo con lubricante de base acuosa. Sigue siendo útil durante el embarazo: protege de infecciones nuevas, que es justo lo que más riesgo tiene.
- Cribado para ambos si hay una relación nueva o cualquier duda.
- Tratamiento simultáneo de la pareja ante una ITS bacteriana.
- Vacunas al día: hepatitis B antes del embarazo si no eres inmune; VPH fuera del embarazo.
- No compartir agujas ni material de tatuaje o piercing sin garantías.
La versión anterior aconsejaba «evitar tener relaciones con alguien que crea que tiene muchas otras parejas». Lo hemos reformulado: lo que protege no es juzgar a nadie, es usar preservativo y hacerse pruebas.
Preguntas frecuentes
Me han diagnosticado una ITS y estoy embarazada. ¿Le pasará algo a mi bebé?
En la mayoría de los casos, no — si se trata a tiempo. El diagnóstico es la parte buena de la historia: permite actuar antes del parto.
¿Los antibióticos harán daño al bebé?
Se eligen los compatibles con el embarazo. Dejar una infección sin tratar es claramente más peligroso que tratarla.
¿Puedo dar el pecho?
Con la mayoría de las ITS tratadas, sí. En el VIH las indicaciones varían según el contexto y el acceso a alternativas seguras, así que se decide con tu equipo. Con hepatitis B, la lactancia es compatible una vez el bebé ha recibido su profilaxis.
¿Tendré que dar a luz por cesárea?
No en la mayoría de los casos. Se plantea sobre todo con lesiones activas de herpes al inicio del parto, y de forma excepcional con verrugas que obstruyan el canal.
Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante cualquier sospecha de infección de transmisión sexual durante el embarazo, consulta cuanto antes: el tiempo cuenta.

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