Desprendimiento de placenta: síntomas, diagnóstico, tratamiento y riesgos

Respuesta Rápida: El desprendimiento de placenta es una urgencia obstétrica: la placenta se separa de la pared del útero antes del parto. Si tienes sangrado vaginal, dolor abdominal o de espalda de aparición brusca, contracciones seguidas sin relajación entre ellas, o notas menos movimientos del bebé, acude a urgencias de inmediato. Es poco frecuente, y detectarlo pronto es lo que cambia el desenlace.
Cuándo ir a urgencias ahora mismo
- Sangrado vaginal de cualquier cantidad, incluido el manchado.
- Dolor abdominal o lumbar que aparece de repente y no cede.
- Vientre duro y tenso, o contracciones muy seguidas sin relajarse entre una y otra.
- Menos movimientos del bebé de lo habitual.
- Mareo, palidez o sensación de desmayo.
Un dato que hay que entender bien: puede no haber sangrado visible. En algunos desprendimientos la sangre queda retenida dentro del útero, así que no puedes descartarlo porque no veas sangre, y tampoco puedes medir la gravedad por la cantidad que ves. El dolor abdominal brusco con el vientre duro, sin sangrado, también es motivo para acudir.
No conduzcas tú si te encuentras mareada. Llama a tu unidad de maternidad o a emergencias.
Qué es
La placenta es el órgano que lleva oxígeno y nutrientes al bebé, y normalmente se desprende después del nacimiento. En el desprendimiento prematuro se separa antes, parcial o totalmente, y eso interrumpe ese suministro y provoca sangrado.
Es poco frecuente y ocurre sobre todo en el tercer trimestre. La mayoría de los casos son leves y se resuelven bien con vigilancia hospitalaria.
Qué lo hace más probable
La causa exacta no se conoce. Aumentan la probabilidad:
- Hipertensión o preeclampsia. Es el factor asociado con más frecuencia.
- Un desprendimiento en un embarazo anterior.
- Traumatismo abdominal: accidente de tráfico, caída o golpe. Si sufres un golpe en el abdomen estando embarazada, acude a valoración aunque te encuentres bien y aunque no sangres.
- Embarazo múltiple o exceso de líquido amniótico.
- Rotura prematura de membranas.
- Trastornos de la coagulación.
- Edad materna avanzada.
- Tabaco y consumo de sustancias.
Tener uno de estos factores no significa que vaya a ocurrir, y la mayoría de los desprendimientos suceden sin ningún factor identificable. No es consecuencia de algo que hayas hecho mal.
Si tienes factores de riesgo y quieres llevar ordenados tus controles de tensión y tus dudas para cada revisión, en Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana.
Cómo se valora
En el hospital se combinan varias cosas: exploración, control de tu tensión y tu pulso, monitorización de la frecuencia cardíaca del bebé, analítica y ecografía.
Conviene saber algo: la ecografía no siempre ve el desprendimiento. El diagnóstico es sobre todo clínico, por eso el cuadro de síntomas se toma en serio aunque la imagen salga normal. Si te dicen que te quedas en observación, es exactamente lo correcto.
Se clasifica por gravedad: los casos leves cursan con sangrado escaso, sin repercusión en la tensión ni en el bebé, y a veces solo se confirman tras el parto; los moderados añaden dolor, contracciones y signos de sufrimiento fetal; los graves implican sangrado importante o retenido, dolor intenso y riesgo vital para ambos.
Cómo se trata
Una placenta desprendida no vuelve a adherirse. El tratamiento depende de la gravedad y de las semanas de gestación.
Si el bebé aún está lejos del término
Con un desprendimiento leve y ambos estables, lo habitual es el ingreso para vigilancia estrecha. Se administran corticoides para madurar los pulmones del bebé por si hubiera que adelantar el nacimiento, y se monitoriza de forma continuada.
Corrección sobre la versión anterior de este artículo: recomendaba «reposo absoluto en cama durante el resto del embarazo» tras el alta. El reposo absoluto ya no se recomienda de forma rutinaria, porque no ha demostrado beneficio y sí conlleva riesgos propios, como la trombosis y la pérdida de masa muscular. Si tu equipo te indica reducir actividad, será una pauta concreta y con un motivo.
Si el bebé está cerca del término
Suele plantearse el nacimiento. Puede ser un parto vaginal con inducción y monitorización continua si el desprendimiento es leve y ambos están estables, o una cesárea urgente si progresa, el sangrado aumenta o el bebé muestra signos de sufrimiento.
En los casos graves el nacimiento inmediato es lo que resuelve la situación, y puede necesitarse transfusión.
Sobre esto último, un apunte de la versión anterior que hemos cambiado: decía «confíe en su médico y proceda según su plan». La confianza está bien, pero tienes derecho a que te expliquen qué está pasando y por qué se propone cada cosa, incluso en una urgencia. Preguntar no entorpece; ayuda.
Preguntas frecuentes
Sangré un poco y paró. ¿Puedo esperar?
No. Cualquier sangrado vaginal en el embarazo debe valorarse, y en el desprendimiento la cantidad visible no refleja la gravedad. Acude aunque haya cesado.
Me di un golpe en la barriga y estoy bien. ¿Voy igualmente?
Sí. Tras un traumatismo abdominal el desprendimiento puede manifestarse horas después. Acude a valoración aunque te encuentres perfectamente.
¿Se puede prevenir?
No directamente. Lo que sí ayuda es controlar la tensión arterial, no fumar y usar siempre el cinturón de seguridad, colocado por debajo del abdomen.
Lo tuve antes. ¿Volverá a pasar?
El riesgo es mayor, pero la mayoría de los siguientes embarazos transcurren sin él. Díselo a tu equipo al inicio del embarazo para que ajusten el seguimiento.
Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante sangrado vaginal, dolor abdominal brusco o disminución de los movimientos del bebé, acude a urgencias obstétricas sin demora.

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