Deficiencia de yodo durante el embarazo

Índice
  1. Las cifras, con su fuente
  2. Por qué el exceso también importa
  3. Para qué lo necesitas
  4. Fuentes alimentarias
  5. Cuándo consultar
  6. Preguntas frecuentes
    1. 1. ¿Debo tomar un suplemento de yodo?
    2. 2. ¿Puedo tomar algas o kelp para cubrirlo?
    3. 3. Uso sal marina, ¿me aporta yodo?
    4. 4. ¿Cómo sé si tengo déficit?
  7. Nota de revisión editorial
  8. Fuentes

Respuesta Rápida: La cantidad diaria recomendada de yodo durante el embarazo es de 220 microgramos (mcg), y de 290 mcg durante la lactancia, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Es un nutriente crítico para el desarrollo del cerebro del bebé, pero con un matiz que casi nunca se explica: el exceso también es un problema. El límite superior para adultos es de 1.100 mcg diarios, y un aporte alto puede provocar los mismos síntomas que la carencia, incluido el bocio. Ni te quedes corta ni te pases: la suplementación se consulta.

El yodo es de los pocos nutrientes donde la ventana entre insuficiente y excesivo es realmente estrecha, y eso cambia por completo cómo hay que hablar de él.

Las cifras, con su fuente

Según la ficha del Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos:

  • Embarazo: 220 mcg al día.
  • Lactancia: 290 mcg al día.
  • Límite superior para adultos: 1.100 mcg al día.

Una precisión que corrige lo que decía antes este artículo: 220 y 290 no son un rango para el embarazo. Son dos cifras distintas para dos etapas distintas. La confusión venía de fundir ambas en una sola frase.

Sobre la suplementación, la ficha del NIH recoge que la Asociación Americana de Tiroides recomienda que las mujeres embarazadas, las que planean estarlo o las que están en periodo de lactancia tomen un suplemento diario que contenga 150 mcg de yodo en forma de yoduro potásico. Señala además que solo la mitad aproximadamente de los multivitamínicos prenatales que se venden en Estados Unidos contienen yodo.

Traducido a algo accionable: mira la etiqueta de tu prenatal. Puede que ya lo lleve, o puede que no. Y en cualquier caso, la decisión de añadir un suplemento de yodo corresponde a tu profesional, porque depende de tu alimentación, de si tienes alguna alteración tiroidea y de la situación de tu zona.

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Por qué el exceso también importa

Este apartado faltaba por completo y es la corrección más relevante del artículo.

El NIH indica que un aporte alto de yodo puede causar algunos de los mismos síntomas que la deficiencia, incluido el bocio, es decir, el aumento de tamaño de la glándula tiroides. En el embarazo esto tiene una implicación añadida: el exceso de yodo materno puede afectar a la función tiroidea del feto.

Es decir, un artículo que solo insista en «asegúrate de tomar suficiente yodo» está dando media información. Las fuentes donde es fácil pasarse:

  • Algas y suplementos de algas (kelp, kombu, wakame). Pueden contener cantidades enormes y muy variables de yodo, muy por encima del límite. Es la forma más habitual de superar el techo sin darse cuenta.
  • Suplementos combinados: sumar un prenatal que ya lleva yodo más un suplemento aparte.
  • Consumo muy alto de productos ricos en yodo de forma sostenida.

Si tienes una alteración tiroidea diagnosticada, esto va doble: no añadas yodo por tu cuenta bajo ningún concepto.

Para qué lo necesitas

El organismo utiliza el yodo para fabricar las hormonas tiroideas T3 y T4. Durante el embarazo, esas hormonas son necesarias para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del feto, que en las primeras semanas depende por completo de las hormonas tiroideas maternas.

Una carencia importante y mantenida durante la gestación se asocia a alteraciones del desarrollo neurológico del bebé. Por eso es un nutriente al que se presta atención específica, y por eso en muchos países la sal de consumo está yodada.

Conviene decir esto sin dramatismo: en poblaciones con sal yodada y una dieta variada, la deficiencia grave es poco frecuente. El objetivo es cubrir la recomendación, no vivirlo con angustia.

Fuentes alimentarias

  • Sal yodada. La fuente más sencilla. Comprueba que la que usas lo sea, porque la sal marina y la sal gruesa gourmet a menudo no están yodadas.
  • Pescado y marisco, siempre bien cocinados.
  • Lácteos: leche, yogur y quesos pasteurizados.
  • Huevos.

Las algas quedan aparte por lo explicado: su contenido es tan alto y tan variable que no son una forma controlable de cubrir el yodo.

Cuándo consultar

  • Si tienes o has tenido cualquier alteración tiroidea, antes de tomar nada con yodo.
  • Si sigues una dieta sin sal, vegana o con exclusión de lácteos y pescado.
  • Si notas un bulto o aumento de tamaño en el cuello, cansancio marcado, intolerancia al frío o al calor, o cambios de peso inexplicables.
  • Si consumes algas con regularidad o tomas suplementos que las contengan.
  • Antes de añadir cualquier suplemento de yodo a lo que ya tomas.

Llevar anotado qué suplementos tomas y en qué dosis evita justo el problema más común aquí, que es sumar yodo por dos vías sin saberlo. En Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana y revisar esa lista en cada cita.

Preguntas frecuentes

1. ¿Debo tomar un suplemento de yodo?

Depende de tu alimentación, de tu prenatal y de tu situación tiroidea. Revisa si tu prenatal ya lo incluye y consúltalo antes de añadir otro.

2. ¿Puedo tomar algas o kelp para cubrirlo?

No es recomendable. Su contenido en yodo es muy alto y muy variable, y es la vía más fácil de superar el límite de 1.100 mcg sin advertirlo.

3. Uso sal marina, ¿me aporta yodo?

Normalmente no, salvo que el envase indique expresamente que está yodada. Es una confusión muy extendida.

4. ¿Cómo sé si tengo déficit?

No se puede deducir por los síntomas, que se solapan con los del embarazo normal. Si hay sospecha, tu profesional valorará qué pruebas proceden.

Nota de revisión editorial

Este artículo se ha revisado y corregido. La versión anterior presentaba «entre 220 mcg y 290 mcg» como un rango para el embarazo, cuando son las cifras correspondientes a embarazo y lactancia respectivamente. No mencionaba en ningún momento el límite superior de 1.100 mcg ni el hecho de que el exceso de yodo puede causar los mismos problemas que la carencia, que es la información más relevante para evitar una suplementación inadecuada. También se ha sustituido la terminología obsoleta empleada al describir las consecuencias del déficit.

Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye la valoración de un profesional de salud. No inicies suplementos de yodo por tu cuenta, especialmente si tienes alguna alteración tiroidea.

Fuentes

  • NIH Office of Dietary Supplements, Iodine — Consumer Fact Sheet: ods.od.nih.gov

Este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu embarazo, consulta con tu matrona, tu médico o el servicio de urgencias obstétricas.

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