Cangrejo durante el embarazo: ¿es seguro comerlo?

Índice
  1. ¿Es seguro comer cangrejo durante el embarazo?
    1. Qué dicen la FDA y la EPA
    2. Cuánto puedes comer
  2. La condición innegociable: bien cocinado
    1. Por qué el marisco crudo queda descartado
    2. Listeria, Vibrio y Salmonella
  3. Qué aporta el cangrejo
  4. Cuándo conviene consultarlo antes
  5. Manipulación y conservación seguras
  6. Preguntas frecuentes
    1. 1. ¿Puedo tomar sopa o caldo de cangrejo?
    2. 2. Como cangrejo a menudo, ¿mi cuerpo está más acostumbrado?
    3. 3. ¿Puedo desarrollar alergia al marisco durante el embarazo?
    4. 4. ¿Los palitos de cangrejo o surimi cuentan como cangrejo?
    5. 5. ¿Y las huevas de cangrejo?
  7. Nota de revisión editorial

Respuesta Rápida: Sí, puedes comer cangrejo durante el embarazo siempre que esté bien cocinado. La FDA y la EPA incluyen el cangrejo en su lista de mejores opciones de marisco por su bajo contenido en mercurio, y recomiendan a quienes están embarazadas o en lactancia consumir entre 8 y 12 onzas (unos 225 a 340 gramos) de marisco variado a la semana, en 2 o 3 raciones de 4 onzas. Lo que sí queda descartado es el cangrejo crudo, poco cocinado o de origen desconocido.

El marisco genera muchas dudas en el embarazo, y no sin motivo: es uno de los grupos de alimentos donde la diferencia entre lo seguro y lo arriesgado depende casi por completo de cómo se ha manipulado y cocinado. El cangrejo, en concreto, sale mejor parado de lo que muchas mujeres esperan.

¿Es seguro comer cangrejo durante el embarazo?

La preocupación principal con el marisco durante la gestación es el mercurio, un metal que se acumula en algunas especies y que puede afectar al desarrollo del sistema nervioso del feto. La segunda preocupación son los patógenos alimentarios, a los que el embarazo hace más vulnerable.

Qué dicen la FDA y la EPA

La Administración de Alimentos y Medicamentos y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos publican de forma conjunta un consejo sobre el consumo de pescado dirigido específicamente a personas embarazadas o en periodo de lactancia. En esa guía, el cangrejo aparece en la categoría de mejores opciones, es decir, entre las especies con menor contenido de mercurio.

Un matiz importante, porque circula mucha desinformación al respecto: esa guía recoge el cangrejo como una única entrada. No establece categorías distintas de mercurio para el cangrejo real, el cangrejo azul, el cangrejo de las nieves o el Dungeness. Si has leído que unas variedades son seguras y otras deben limitarse a unos pocos gramos al mes, no procede de esta fuente.

Cuánto puedes comer

La recomendación de la FDA y la EPA para el embarazo y la lactancia es consumir entre 8 y 12 onzas por semana de marisco variado, eligiendo especies bajas en mercurio. Una ración equivale a 4 onzas, de modo que la pauta se traduce en 2 o 3 raciones semanales de la lista de mejores opciones.

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En gramos, eso significa aproximadamente entre 225 y 340 gramos de marisco a la semana en total, no de cangrejo en exclusiva. La recomendación es precisamente comer variedad, no repetir siempre la misma especie.

Estas cifras corresponden a la guía estadounidense. Si vives en otro país, tu sistema de salud puede manejar recomendaciones ligeramente distintas: consúltalo con tu matrona o tu médico.

La condición innegociable: bien cocinado

Si hay un punto que no admite excepciones, es este. Todo el perfil de seguridad del cangrejo en el embarazo depende de la cocción.

Por qué el marisco crudo queda descartado

El embarazo modifica la respuesta inmunitaria, lo que aumenta la vulnerabilidad a determinadas infecciones alimentarias y, sobre todo, sus consecuencias. Por eso quedan fuera el sushi y el sashimi elaborados con marisco crudo, los ceviches, el cangrejo apenas escaldado y cualquier preparación que no alcance una cocción completa.

Esto incluye también el cangrejo ahumado o marinado en frío que no haya recibido tratamiento térmico.

Listeria, Vibrio y Salmonella

Son tres microorganismos distintos y conviene no confundirlos:

  • Listeria monocytogenes. Es el más relevante durante el embarazo porque puede atravesar la placenta y provocar complicaciones graves, incluso cuando la madre apenas presenta síntomas. Sobrevive a la refrigeración, de ahí la importancia de la cocción y de no dejar el marisco cocinado a temperatura ambiente.
  • Vibrio. Asociado al marisco crudo o poco cocinado, especialmente en aguas cálidas.
  • Salmonella. Ligada sobre todo a la contaminación cruzada durante la manipulación.

Ante vómitos, diarrea, fiebre, dolor abdominal o malestar tipo gripal después de comer marisco, contacta con tu profesional de salud. En el embarazo no conviene esperar a ver si pasa.

Qué aporta el cangrejo

Dentro de una dieta variada, el cangrejo es una fuente interesante de nutrientes que interesan en esta etapa:

  • Proteína de buena calidad, con un aporte de grasa bajo.
  • Ácidos grasos omega-3, implicados en el desarrollo del sistema nervioso y la retina del feto.
  • Hierro y vitamina B12, que contribuyen a la formación de glóbulos rojos. El hierro es especialmente relevante porque las necesidades aumentan durante la gestación.
  • Zinc y selenio, minerales que participan en el funcionamiento del sistema inmunitario.

Dicho esto, ningún alimento aislado resuelve la nutrición del embarazo, y el cangrejo no es una excepción. Es una opción más dentro de una alimentación variada, no un suplemento.

Cuándo conviene consultarlo antes

Hay situaciones en las que merece la pena preguntar antes de incorporarlo:

  • Alergia al marisco. Si ya la tienes, el embarazo no cambia nada: sigue estando contraindicado. Y si nunca has comido crustáceos, el embarazo no es el mejor momento para estrenarte.
  • Contenido de sodio. El cangrejo, y muy especialmente el preparado en conserva o las patas ya cocinadas y saladas, puede aportar bastante sal. Relevante si tienes la tensión alta o retención de líquidos.
  • Colesterol. El cangrejo aporta una cantidad moderada de colesterol, más de lo que suele decirse. Si tu profesional te ha indicado vigilarlo, coméntaselo.
  • Cangrejo de captura propia o de aguas locales. Los niveles de contaminantes varían mucho según la zona. Consulta los avisos sanitarios locales antes de consumirlo.

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Manipulación y conservación seguras

  • Compra el cangrejo en un establecimiento de confianza, con buena rotación y conservación en frío.
  • Mantén los cangrejos vivos en un recipiente ventilado, nunca en agua ni en un envase hermético. El cangrejo fresco ya sacrificado va al frigorífico, por debajo de 4 °C, o bien cubierto de hielo.
  • Usa tablas, platos y utensilios distintos para el producto crudo y el cocinado, y lávate las manos entre uno y otro.
  • Cocínalo por completo: la carne debe quedar opaca y firme, y el plato servirse bien caliente.
  • Refrigera las sobras en menos de dos horas y consúmelas en un plazo corto, siempre recalentadas a fondo.

El cangrejo congelado de forma comercial es perfectamente válido, igual que el envasado en conserva o al vacío. Lo que importa no es el formato, sino que la cadena de frío se haya respetado y que la cocción sea completa.

Preguntas frecuentes

1. ¿Puedo tomar sopa o caldo de cangrejo?

Sí, siempre que se haya cocinado por completo y se sirva caliente. Es una preparación cómoda porque garantiza una cocción prolongada. Vigila la cantidad de sal si tienes indicación de moderarla.

2. Como cangrejo a menudo, ¿mi cuerpo está más acostumbrado?

No, y esta es una idea que conviene desmontar. No se desarrolla tolerancia ni inmunidad frente a Listeria, Vibrio o Salmonella por consumir marisco con frecuencia. El riesgo de una pieza mal cocinada o mal conservada es exactamente el mismo la primera vez que la centésima.

3. ¿Puedo desarrollar alergia al marisco durante el embarazo?

Es posible desarrollar una alergia alimentaria en cualquier momento de la vida, también durante el embarazo, aunque no es lo habitual. Ante hinchazón de labios o lengua, urticaria, dificultad para respirar o mareo tras comer marisco, busca atención médica urgente.

4. ¿Los palitos de cangrejo o surimi cuentan como cangrejo?

No. El surimi se elabora normalmente con pescado blanco procesado y suele contener poca o ninguna carne de cangrejo, además de bastante sal y almidón. Si viene listo para consumir y refrigerado, aplica la misma precaución que a cualquier producto listo para comer: calentarlo bien antes de tomarlo.

5. ¿Y las huevas de cangrejo?

Se aplican las mismas reglas: solo si están completamente cocinadas. Las huevas crudas o curadas en frío quedan descartadas durante el embarazo.

Nota de revisión editorial

Este artículo se ha reescrito por completo. La versión anterior contenía un error de traducción que hacía referencia a un parásito humano en lugar de al crustáceo, atribuía a distintas variedades de cangrejo niveles de mercurio que las fuentes oficiales no recogen, citaba cantidades sin respaldo, afirmaba que el consumo habitual genera acostumbramiento frente a la intoxicación alimentaria y describía el cangrejo como bajo en colesterol. Esas afirmaciones se han corregido o retirado, y se ha incorporado la advertencia sobre Listeria, ausente en la versión original.

Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye la valoración de un profesional de salud. Consulta con tu médico, matrona o dietista sobre tu alimentación durante el embarazo.

Este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu embarazo, consulta con tu matrona, tu médico o el servicio de urgencias obstétricas.

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