Hemorragias nasales en el embarazo: cómo pararlas y cuándo consultar

Índice
  1. Cómo cortar un sangrado nasal, paso a paso
  2. Acude a urgencias si…
  3. Por qué ocurren en el embarazo
  4. Cómo prevenirlos
  5. Preguntas frecuentes
    1. ¿Le pasa algo a mi bebé cuando me sangra la nariz?
    2. ¿Pueden causarme anemia?
    3. ¿Comer ciertas frutas ayuda a que la sangre coagule antes?
    4. ¿Desaparecen después del parto?

Respuesta Rápida: los sangrados de nariz son frecuentes en el embarazo y en la gran mayoría de los casos son inofensivos: no afectan al bebé. Para cortarlos, siéntate e inclina la cabeza hacia delante (nunca hacia atrás) y aprieta la parte blanda de la nariz durante 10 a 15 minutos seguidos, sin soltar para comprobar. Si a los 20 minutos no ha parado, acude a urgencias.

Cómo cortar un sangrado nasal, paso a paso

  1. Siéntate e inclina la cabeza y el tronco hacia delante. Echar la cabeza hacia atrás es el error más repetido: hace que tragues sangre y provoca náuseas y vómitos.
  2. Aprieta la parte blanda de la nariz, justo por debajo del hueso, con el pulgar y el índice.
  3. Mantén la presión 10 o 15 minutos sin soltar. Mira el reloj: se hace mucho más largo de lo que parece, y aflojar cada minuto para ver si ha parado es lo que impide que se forme el coágulo.
  4. Respira por la boca mientras tanto.
  5. Puedes aplicar frío en el puente de la nariz o en la mejilla con la mano libre.
  6. Cuando pare, evita sonarte, agacharte o hacer esfuerzos durante unas horas.

Acude a urgencias si…

  • El sangrado no se detiene tras 20 minutos de presión bien aplicada.
  • Es muy abundante o te entra mucha sangre por la garganta.
  • Aparece después de un golpe en la cara o en la cabeza.
  • Te sientes mareada, confusa o te falta el aire.
  • Se repite muy a menudo o se acompaña de moratones fáciles o sangrado de encías.
  • Coincide con dolor de cabeza intenso, visión borrosa o hinchazón brusca de cara y manos. Esta combinación no es por la nariz: son signos de alarma de preeclampsia y se valoran hoy.

Y una aclaración que conviene dejar clara, porque circula lo contrario: tener sangrados de nariz no significa que tengas más riesgo de sufrir un ictus, ni de desarrollar diabetes, ni obliga a una cesárea. Son afirmaciones sin fundamento que solo generan miedo.

Por qué ocurren en el embarazo

Hay dos motivos principales, y ambos son cambios normales del embarazo:

  • Aumenta el volumen de sangre circulante, y con él el flujo que pasa por los vasos finísimos del interior de la nariz.
  • Los cambios hormonales hinchan y hacen más frágil la mucosa nasal. Es la misma razón por la que muchas embarazadas tienen la nariz taponada sin estar resfriadas.

Sobre esto se suman factores ambientales: el aire seco de la calefacción o del aire acondicionado, el frío, los resfriados y sonarse con fuerza.

Conviene deshacer una confusión frecuente: la tensión arterial no sube por el hecho de estar embarazada. De hecho suele bajar algo en la primera mitad del embarazo. Si tu tensión está alta, eso es un hallazgo que hay que valorar por sí mismo, no una consecuencia esperable del embarazo.

Cómo prevenirlos

  • Mantén la mucosa húmeda: suero fisiológico en spray varias veces al día y un humidificador si el ambiente es muy seco.
  • Sónate con suavidad y de una fosa cada vez.
  • No te hurgues la nariz.
  • Bebe líquidos a lo largo del día.
  • Evita el humo del tabaco, propio y ajeno.
  • Consulta antes de usar sprays nasales descongestionantes: no todos son adecuados en el embarazo.

Preguntas frecuentes

¿Le pasa algo a mi bebé cuando me sangra la nariz?

No. La cantidad de sangre que se pierde es mínima y no tiene ningún efecto sobre el bebé. Un sangrado nasal no tiene nada que ver con un sangrado vaginal, que sí es siempre motivo de consulta.

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¿Pueden causarme anemia?

Un sangrado ocasional, no. Si son muy frecuentes o abundantes, coméntalo: se controla con la analítica de rutina, que ya vigila tu hemoglobina.

¿Comer ciertas frutas ayuda a que la sangre coagule antes?

No. Ningún alimento acelera la coagulación de forma apreciable. Una alimentación variada es buena por muchos motivos, pero no es un tratamiento para los sangrados nasales; lo que los corta es la presión bien aplicada.

¿Desaparecen después del parto?

En general sí. La mucosa nasal recupera su estado habitual cuando los cambios hormonales y el volumen de sangre vuelven a la normalidad tras el parto.

Si te ocurre a menudo, anota cuándo pasa y cuánto dura, junto con tus cifras de tensión de cada revisión. Con ese registro delante, tu matrona distingue en un minuto lo que es una molestia estacional de lo que merece estudio. En Boy or Girl tienes herramientas para llevar ese seguimiento semana a semana y llegar a la consulta con los datos ordenados.

Este contenido tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante un sangrado que no cede, un golpe en la cabeza o signos de alarma como dolor de cabeza intenso con visión borrosa, acude a urgencias.

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