Preeclampsia: causas, síntomas, factores de riesgo y tratamiento

Índice
  1. Señales para llamar ahora
  2. Qué es
  3. Por qué la mayoría no nota nada
  4. Quién tiene más riesgo
  5. Prevención: la aspirina
  6. Cómo se trata
    1. Lo que NO es tratamiento
  7. Después del parto
  8. Preguntas frecuentes
    1. Tengo los tobillos hinchados. ¿Es preeclampsia?
    2. ¿Puedo prevenirla con dieta o ejercicio?
    3. Si la tuve antes, ¿me volverá a pasar?
    4. ¿Voy a tener que dar a luz antes de tiempo?
    5. Referencias

Respuesta Rápida: La preeclampsia es una complicación grave que aparece habitualmente después de la semana 20 y se detecta por la tensión arterial y el análisis de orina de tus controles. Si tienes dolor de cabeza intenso que no cede con analgésicos simples, alteraciones de la visión, dolor bajo las costillas, vómitos o hinchazón brusca de cara y manos, contacta con tu unidad de maternidad de inmediato. No esperes a la próxima cita. Es tratable, y detectarla a tiempo lo cambia todo.

Señales para llamar ahora

Esto va primero porque es lo único de esta página que puede salvarte la vida. Según el NHS, debes buscar atención médica inmediata si tienes síntomas de preeclampsia:

  • Dolor de cabeza intenso que no se pasa con analgésicos simples.
  • Problemas de visión: visión borrosa, luces destellantes, puntos, sensibilidad a la luz.
  • Dolor abdominal por debajo de las costillas, sobre todo en el lado derecho.
  • Hinchazón brusca de cara, manos o pies.
  • Vómitos o acidez persistente que no cede.
  • Sensación general de encontrarse muy mal.

Llama a tu unidad de maternidad o acude a urgencias. No lo consultes por internet, no esperes a mañana y no lo atribuyas a molestias normales del embarazo. Si resulta ser una falsa alarma, habrás hecho exactamente lo correcto.

Qué es

Un trastorno del embarazo que combina tensión arterial elevada con signos de afectación de otros órganos, clásicamente proteínas en la orina. Aparece normalmente después de la semana 20 y puede desarrollarse también en los días posteriores al parto.

Se origina en un problema de la placenta y de los vasos que la irrigan. No la causa lo que comes ni tu forma de vivir el embarazo, y esto conviene decirlo claro porque la versión anterior de este artículo sugería que la mala nutrición y el exceso de grasa corporal podían ser responsables. No es así, y no es culpa tuya.

Sin tratar puede progresar a eclampsia (convulsiones) o al síndrome HELLP, y esa es la razón de todo el seguimiento. Con detección precoz y control, la gran mayoría de los embarazos con preeclampsia terminan bien.

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Por qué la mayoría no nota nada

Al principio suele ser silenciosa. La tensión sube y aparecen proteínas en la orina antes de que sientas absolutamente nada. Por eso te toman la tensión y te piden una muestra de orina en cada control prenatal: no es rutina burocrática, es el cribado de esto.

Es la razón número uno para no saltarse ninguna cita, aunque te encuentres perfectamente.

Llevar anotadas tus cifras de tensión de cada visita ayuda a ver la tendencia, no solo el dato suelto. En Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana y llegar a cada control con tus datos ordenados.

Quién tiene más riesgo

El NHS señala mayor riesgo si tienes diabetes, hipertensión, enfermedad renal o una enfermedad autoinmune. También aumentan el riesgo el primer embarazo, tener 40 años o más, el embarazo múltiple, los antecedentes familiares, un intervalo de 10 años o más entre embarazos y un IMC de 35 o superior.

Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior es un factor de peso, sobre todo si fue grave o apareció pronto.

Prevención: la aspirina

Esto faltaba por completo en la versión anterior, y es lo más importante que puedes preguntar en tu consulta.

El NHS indica que a las mujeres con mayor riesgo se les puede prescribir aspirina a diario desde la semana 12 hasta el nacimiento del bebé. Es la medida preventiva con mejor respaldo que existe frente a la preeclampsia.

Y una advertencia igual de importante, en palabras del propio NHS: no empieces a tomar aspirina salvo que te lo haya indicado tu matrona o tu médico. La aspirina por cuenta propia durante el embarazo no es inocua. Lo que corresponde es preguntar: «¿tengo factores de riesgo de preeclampsia? ¿me conviene la aspirina?».

La versión anterior respondía a «¿cómo puedo prevenir la preeclampsia?» con «mantener un estilo de vida equilibrado puede ayudar». Eso no solo es insuficiente: desvía de la única conversación que sirve.

Cómo se trata

El NHS explica que existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas: medicación para la tensión arterial y, si procede, medicación para prevenir convulsiones. Según la gravedad puede ser necesario el ingreso hospitalario y, en algunos casos, que el bebé nazca antes de tiempo, incluso antes de la semana 37, mediante inducción o cesárea.

El nacimiento es lo que resuelve la preeclampsia. Cuándo se produce es un equilibrio entre tu salud y la madurez del bebé, y esa decisión la toma tu equipo contigo.

Lo que NO es tratamiento

Corrección grave sobre la versión anterior. Este artículo afirmaba que «descansar, aumentar la ingesta de líquidos y disminuir la ingesta de sal» son medidas que ayudan a controlar la preeclampsia. Eso es falso y lo hemos retirado.

Reducir la sal, beber más agua o hacer ejercicio no controlan la preeclampsia. Ofrecerlas como manejo es peligroso, porque puede llevar a una mujer con síntomas a intentar arreglarlo en casa en lugar de acudir al hospital, que es exactamente donde se juega el desenlace. La preeclampsia no se autogestiona.

Después del parto

La preeclampsia puede aparecer o empeorar en los días siguientes al nacimiento. Si en el posparto tienes dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o dolor bajo las costillas, busca atención igual que lo harías estando embarazada. Es un punto que se pasa por alto con frecuencia porque el embarazo ya terminó.

Haberla tenido se asocia a mayor riesgo cardiovascular a largo plazo. Menciónalo en tus revisiones futuras: es un antecedente que conviene que figure en tu historia.

Preguntas frecuentes

Tengo los tobillos hinchados. ¿Es preeclampsia?

La hinchazón gradual de pies y tobillos es muy común y por sí sola no indica preeclampsia. Lo que sí preocupa es la hinchazón brusca de cara y manos, sobre todo acompañada de dolor de cabeza o alteraciones visuales. En ese caso, llama.

¿Puedo prevenirla con dieta o ejercicio?

No. Comer bien y moverte es beneficioso por muchos motivos, pero no previene la preeclampsia. La medida preventiva real es la aspirina en dosis baja cuando está indicada, y eso lo valora tu profesional.

Si la tuve antes, ¿me volverá a pasar?

No necesariamente, aunque el riesgo es mayor. Es justamente el perfil en el que se plantea la aspirina desde la semana 12 y un seguimiento más estrecho. Coméntalo al inicio del embarazo, no a mitad.

¿Voy a tener que dar a luz antes de tiempo?

Depende de la gravedad y de las semanas. Muchos casos leves se controlan hasta el término. En los graves, adelantar el nacimiento es lo que protege a ambos.

Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, dolor bajo las costillas o hinchazón brusca durante el embarazo o el posparto, contacta con tu unidad de maternidad o acude a urgencias sin demora.

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Referencias

  1. NHS — Pre-eclampsia: nhs.uk

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