Asma durante el embarazo

Índice
  1. Cuándo es una urgencia
  2. El error más común: dejar el inhalador
  3. Cómo se comporta el asma en el embarazo
  4. Por qué importa controlarla
  5. Desencadenantes que puedes reducir
  6. Tu seguimiento
  7. Preguntas frecuentes
    1. ¿Los corticoides inhalados le hacen daño al bebé?
    2. ¿Y si necesito corticoides en pastillas?
    3. ¿Podré tener un parto normal?
    4. ¿Puedo dar el pecho?
    5. ¿Tendrá asma mi hijo?

Respuesta Rápida: sigue usando tus inhaladores. El riesgo real durante el embarazo no son los medicamentos para el asma: es el asma mal controlada. Una crisis reduce el oxígeno que llega a tu bebé, y eso es mucho más peligroso que cualquier inhalador. Los tratamientos habituales del asma se consideran compatibles con el embarazo. Si tienes dificultad para respirar que no mejora con tu inhalador de rescate, busca atención urgente.

Cuándo es una urgencia

Llama a emergencias o acude a urgencias si:

  • El inhalador de rescate no te hace efecto, o el alivio dura menos de lo habitual.
  • Te cuesta hablar, terminar una frase o caminar.
  • Los labios o las uñas se ven azulados.
  • Respiras muy deprisa o notas que te agotas al respirar.
  • El pecho se te cierra y empeora rápidamente.
  • Notas menos movimientos del bebé durante o después de una crisis.

No esperes «a ver si se pasa» por estar embarazada. Es justo al revés: en el embarazo hay menos margen, porque tu bebé depende de tu oxigenación. Y no dudes en usar el inhalador de rescate mientras llega la ayuda — usarlo nunca es el problema.

El error más común: dejar el inhalador

Muchas mujeres reducen o abandonan su tratamiento al saber que están embarazadas, por miedo a que afecte al bebé. Es comprensible y es el peor error posible en esta situación.

Conviene tener clara la diferencia entre tus dos inhaladores:

  • El de rescate (habitualmente azul, de acción rápida): se usa cuando aparecen los síntomas. Si necesitas usarlo cada vez más, es señal de que el asma no está controlada — díselo a tu médico.
  • El preventivo (corticoide inhalado): es el que evita las crisis, y hay que usarlo todos los días aunque te encuentres bien. Es precisamente el que más gente abandona en el embarazo, y el que impide llegar a la urgencia.

Si tienes dudas sobre alguno de tus fármacos, la conversación es con tu médico —no con el prospecto ni con internet—, y hasta esa conversación se sigue tomando todo igual.

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Cómo se comporta el asma en el embarazo

La regla de los tercios, aproximada pero útil: en torno a un tercio de las mujeres mejora, un tercio se mantiene igual y un tercio empeora. Si tu asma era grave antes del embarazo, es más probable que se complique.

El periodo en el que las crisis suelen ser más frecuentes se sitúa entre las semanas 29 y 36. En las últimas semanas antes del parto tiende a estabilizarse, y las crisis durante el propio parto son poco frecuentes.

Un matiz importante: notar cierta falta de aire al final del embarazo es normal y le pasa a casi todo el mundo — el útero empuja el diafragma hacia arriba. Eso no es una crisis de asma. Lo que distingue una crisis es que se acompaña de sibilancias, opresión torácica y tos, y que responde al inhalador.

Por qué importa controlarla

El asma mal controlada se asocia a mayor probabilidad de trastornos hipertensivos del embarazo, parto prematuro, bajo peso al nacer y restricción del crecimiento fetal.

Corrección sobre la versión anterior de este artículo. Afirmaba que el asma puede provocar eclampsia y que se asocia a «parálisis cerebral y ciertas discapacidades intelectuales» en el recién nacido. Lo hemos retirado. La asociación descrita es con la preeclampsia, no con la eclampsia, y atribuir parálisis cerebral al asma materna no tiene respaldo. Son afirmaciones que solo sirven para asustar.

Y el mensaje que sí importa: con el asma bien controlada, el riesgo se aproxima al de cualquier otro embarazo. El control es la variable, no el diagnóstico.

Desencadenantes que puedes reducir

  • Tabaco, incluido el humo ajeno.
  • Alérgenos: ácaros, polen, moho, animales.
  • Irritantes: productos de limpieza, olores fuertes, perfumes, contaminación.
  • Aire frío y seco.
  • Infecciones respiratorias. Un resfriado puede desencadenar una crisis. (Nota: los resfriados los causan virus, no «el aire frío», como decía la versión anterior.)
  • Reflujo, muy frecuente en el embarazo y capaz de empeorar el asma nocturna.

Vacúnate de la gripe. Está recomendada en el embarazo y lo está doblemente si tienes asma, porque una gripe puede desencadenar una crisis grave.

Llevar anotado cuándo aparecen los síntomas, cuántas veces usas el inhalador de rescate y qué lo desencadena convierte una consulta vaga en una útil. En Boy or Girl tienes herramientas para organizar el seguimiento de tu embarazo semana a semana y llegar a cada cita con esos datos.

Tu seguimiento

  • Revisión del asma al inicio del embarazo, aunque estés bien.
  • Plan de acción escrito: qué hacer si empeoras, cuándo subir el tratamiento y cuándo acudir. Si no lo tienes, pídelo.
  • Uso correcto del inhalador — la técnica falla más de lo que se cree. Pide que te la revisen; una cámara espaciadora suele mejorar el resultado.
  • Controla el reflujo si lo tienes.
  • Avisa en la maternidad de que eres asmática y de tu medicación.

Preguntas frecuentes

¿Los corticoides inhalados le hacen daño al bebé?

Los tratamientos inhalados habituales del asma se consideran compatibles con el embarazo, y la dosis que llega a la sangre es muy pequeña. El daño demostrado viene de las crisis, no del inhalador.

¿Y si necesito corticoides en pastillas?

En una crisis grave se usan también durante el embarazo, porque el beneficio supera claramente el riesgo. No los rechaces si te los indican.

¿Podré tener un parto normal?

Sí. El asma no indica cesárea por sí sola, y las crisis durante el parto son poco frecuentes. Lleva tu inhalador contigo al hospital.

¿Puedo dar el pecho?

Sí, con la medicación habitual del asma. Además, la lactancia se asocia a menor riesgo de sibilancias en el bebé.

¿Tendrá asma mi hijo?

Hay predisposición familiar, así que el riesgo es algo mayor, pero no es una certeza. Lo que sí ayuda de forma clara es un entorno sin humo de tabaco.

Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. No suspendas ni reduzcas tu tratamiento para el asma sin indicación médica. Ante una crisis que no responde al inhalador de rescate, busca atención urgente.

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