Antibióticos durante el embarazo: ¿son seguros?

- ¿Qué son los antibióticos?
- ¿Por qué pueden ser necesarios durante el embarazo?
- ¿Son seguros los antibióticos durante el embarazo?
- Antibióticos según el momento del embarazo
- Infecciones frecuentes que pueden requerir antibiótico
- Antibióticos que suelen evitarse
- Precauciones al tomar antibióticos durante el embarazo
- Efectos secundarios frecuentes
- Preguntas frecuentes
- Referencias
Respuesta Rápida: Depende del antibiótico. Algunos se usan con normalidad durante el embarazo y otros se evitan o se reservan para casos concretos. La seguridad depende del fármaco, del trimestre, de la dosis y de la duración del tratamiento, así que es una decisión que corresponde a tu médico. Lo que sí está claro es que dejar una infección bacteriana sin tratar suele ser más peligroso que tratarla.
Durante el embarazo, la placenta alimenta al bebé, elimina sus desechos y filtra lo que pasa de la madre al feto. Muchos medicamentos, incluidos bastantes antibióticos, atraviesan esa barrera. Eso no significa automáticamente que sean peligrosos: significa que su uso se valora caso por caso.
¿Qué son los antibióticos?
Son medicamentos que eliminan bacterias o impiden que se multipliquen, y se usan para tratar y prevenir infecciones bacterianas [1]. No sirven contra infecciones causadas por virus.
¿Por qué pueden ser necesarios durante el embarazo?
Una infección bacteriana no tratada puede propagarse, alcanzar el torrente sanguíneo y provocar complicaciones serias tanto para ti como para el bebé. Por eso, cuando hay una infección confirmada, el tratamiento suele ser la opción más segura.
Hay además situaciones concretas en las que se indican antibióticos de forma preventiva: cuando se rompe la bolsa de aguas antes de tiempo, porque aumenta el riesgo de infección uterina, y cuando se detecta colonización por estreptococo del grupo B antes del parto, para reducir el riesgo de infección en el recién nacido [2].
¿Son seguros los antibióticos durante el embarazo?
No existe una respuesta única, y desconfía de cualquier artículo que te dé una. La seguridad depende de cuatro cosas: qué antibiótico es, en qué trimestre estás, a qué dosis y durante cuánto tiempo.
Algunos antibióticos se usan habitualmente en el embarazo. Otros se reservan para situaciones en las que el beneficio compensa claramente el riesgo. Y unos pocos se evitan salvo que no exista alternativa. Esa clasificación la hace tu médico con tu historial delante, no una lista genérica de internet.
Sobre las antiguas categorías A, B, C, D y X
Es posible que hayas visto artículos que clasifican los medicamentos del embarazo con letras. Ese sistema ya no está vigente. La FDA estadounidense lo retiró mediante la Pregnancy and Lactation Labeling Rule, publicada en diciembre de 2014 y en vigor desde el 30 de junio de 2015. En su lugar, las fichas técnicas incluyen ahora apartados descriptivos sobre embarazo, lactancia y potencial reproductivo, con los datos disponibles en vez de una letra.
Si encuentras una web que todavía te clasifica antibióticos por letras, está trabajando con información de hace más de una década.
Antibióticos según el momento del embarazo
Primer trimestre
Es el periodo en el que se forman los órganos del bebé, así que la prescripción es especialmente prudente y se limita a los casos necesarios. Aun así, cuando hay una infección que requiere tratamiento, no tratarla suele suponer más riesgo que tratarla.
Segundo y tercer trimestre
La prescripción sigue siendo individualizada. En el tercer trimestre existen además indicaciones preventivas concretas, como la profilaxis frente al estreptococo del grupo B durante el parto [3].
Infecciones frecuentes que pueden requerir antibiótico
Infecciones urinarias
Son frecuentes durante el embarazo y conviene tratarlas, porque una infección urinaria no tratada puede complicarse. Uno de los antibióticos que se emplean es la nitrofurantoína. El servicio de salud británico (NHS) indica que puede tomarse durante el embarazo, pero recomienda evitarla hacia el final de la gestación por una pequeña posibilidad de que afecte a los glóbulos rojos del bebé, y señala que a partir de las 28 semanas el médico puede preferir una alternativa.
Infecciones vaginales
Algunas infecciones vaginales bacterianas requieren tratamiento antibiótico durante el embarazo. La elección concreta y el momento dependen del tipo de infección y del criterio de tu médico.
Antibióticos que suelen evitarse
Hay familias de antibióticos que, en general, se evitan durante el embarazo salvo que no haya alternativa. Entre ellas se citan habitualmente las tetraciclinas —por su efecto sobre el desarrollo dental del bebé— y algunos aminoglucósidos.
Importante: esta no es una lista cerrada ni sirve para decidir por tu cuenta. Un mismo principio activo puede tener varios nombres comerciales, y confundirlos es fácil. Si te han recetado un antibiótico y tienes dudas, la consulta correcta es a tu médico o a tu farmacéutico, con la caja delante.
Precauciones al tomar antibióticos durante el embarazo
- No tomes antibióticos por tu cuenta ni reutilices los de un tratamiento anterior. Tampoco sirven para infecciones virales, y su uso innecesario favorece las resistencias.
- Completa el tratamiento tal y como te lo hayan pautado, aunque te encuentres mejor antes de terminarlo.
- Avisa siempre de que estás embarazada y de las semanas de gestación, incluso en una consulta de urgencias o en el dentista.
- Ten a mano tu lista de medicación y de alergias conocidas. Llegar a la consulta con esa información ordenada evita errores y ahorra tiempo: si te resulta cómodo llevarlo en digital, en Boy or Girl tienes herramientas para organizar los datos de tu embarazo y tenerlos disponibles cuando los necesites.
- Mantén una buena higiene personal y no compartas toallas ni artículos de aseo, para reducir el riesgo de contagios.
Efectos secundarios frecuentes
Como cualquier medicamento, los antibióticos pueden tener efectos secundarios. Los más habituales son leves y suelen ceder al terminar el tratamiento:
- Diarrea o estreñimiento
- Náuseas y vómitos
- Mareo
- Candidiasis vaginal
- Erupciones leves
- Pérdida de apetito
Hay efectos que sí requieren atención inmediata. Si aparece dificultad para respirar, hinchazón de cara, labios o lengua, o una erupción que se extiende rápidamente, acude a urgencias: puede tratarse de una reacción alérgica grave.
Los antibióticos también alteran temporalmente el equilibrio de la flora intestinal y vaginal [4]. Pregunta a tu médico si en tu caso conviene hacer algo al respecto al terminar el tratamiento.
Preguntas frecuentes
1. ¿Los antibióticos causan defectos congénitos?
No como grupo. El riesgo, cuando existe, es específico de determinados principios activos y momentos del embarazo, y es justamente lo que valora tu médico al elegir uno u otro. Ningún antibiótico de uso habitual se prescribe en el embarazo esperando que cause malformaciones.
2. ¿Los antibióticos atraviesan la placenta?
Muchos sí, en mayor o menor medida, y en general las moléculas más pequeñas la atraviesan con más facilidad. Que un fármaco llegue al feto no equivale a que le haga daño: eso depende del fármaco concreto.
3. ¿Puedo tomar el antibiótico que me recetaron antes del embarazo?
No sin consultarlo. Un antibiótico adecuado fuera del embarazo puede no serlo durante la gestación, o puede requerir otra dosis o duración. Habla con tu médico antes de retomarlo.
Referencias
- Antibiotics. StatPearls, NCBI Bookshelf — ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK535443
- Group B Strep and Pregnancy. American College of Obstetricians and Gynecologists — acog.org/womens-health/faqs/group-b-strep-and-pregnancy
- Antibiotic prophylaxis during the second and third trimester to reduce adverse pregnancy outcomes and morbidity. PMCID: PMC7154219
- Antibiotic use during pregnancy: how bad is it? BMC Medicine — bmcmedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12916-016-0636-0
- FDA. Pregnancy and Lactation Labeling (Drugs) Final Rule — fda.gov
- NHS. Nitrofurantoin: pregnancy, breastfeeding and fertility — nhs.uk
Este artículo tiene finalidad educativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. No inicies, suspendas ni cambies un antibiótico durante el embarazo sin indicación médica.

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